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noviembre 17, 2011

Viviendo Virtuosamente

       Saludos, 

       Uno de los problemas que la iglesia ha enfrentado desde su inicio ha sido la idea de que uno puede merecer, o no, ser salvo.  Si bien es común y frecuente hablar de la salvación sólo por gracia, en realidad con frecuencia muchas personas piensan que hay una lista de requisitos para ser seguidor de Jesús. 

     El señor Jesús enfrentó a los fariseos porque pensaban que el seguir la ley al pie de la letra los hacía merecedores del amor de Dios.  Pablo confrontó a los gálatas por volver a la la ley después de haber experimentado la gracia.  Con esto no quiero decir que la conducta de los seguidores de Jesús debe ser totalmente descuidada e inmoral.  El punto es que la conducta no nos hace merecedores de nada delante de Dios.

       No es algo que la iglesia haya superado y dejado en el pasado. C. S. Lewis lo señala en el libro Mere Christianity (Mero Cristianismo), resultado de una serie de programas radiofónicos en Inglaterra entre 1942 y 1944.  Situación que sigue vigente en la iglesia del siglo XXI.  


       Lewis sugiere que si a veces nos sentimos mejores que otros es porque nuestra medida de santidad somos nosotros mismos y no la medida del varón perfecto: Jesús.  Por eso es que habla de vivir seriamente las virtudes cristianas.  Viéndolo desde este punto de vista, la perspectiva cambia.  Espero que lo encuentren desafiante.

       "Probablemente recuerdes que dije que el primer paso hacia la humildad era reconocer que uno es orgulloso.  Quiero agregar que el próximo paso es el de hacer un intento serio de vivir las virtudes cristianas.  Una semana no es suficiente.  Con frecuencia las cosas van bien durante una semana.   Inténtalo por seis semanas.  Para entonces, habiendo visto cuánto ha caído uno, completamente o aun solo por debajo del punto que uno se había propuesto al principio, uno habrá descubierto  algunas verdades acerca de uno mismo.  Ningún hombre sabe qué tan malo es hasta que él se ha esforzado mucho para ser bueno...  Sólo aquellos que intentan resistir la tentación saben qué tan fuerte es.  Después de todo, sólo puedes saber qué tan fuerte es el ejército alemán cuando luchas contra él, y no rindiéndote [Lewis dio este discurso en 1943, mientras se desarrollaba la segunda guerra mundial (1939-1945)].  Sólo puedes conocer la fuerza del viento cuando tratas de caminar en contra de él, y no tirándote al suelo.  Un hombre que se rinde a la tentación después de cinco minutos no sabe lo que podría haber sido una hora después.  Esa es la razón por la que la gente mala, en cierto sentido, sabe muy poco acerca de la maldad.  Ellos han vivido una vida protegida por medio de la rendición.  Nunca conoceremos la fuerza del impulso de la maldad dentro de nosotros hasta que tratemos de combatirlo: y Cristo, porque es el único hombre que nunca cedió ante la tentación, es también el único hombre que sabe completamente lo que significa la tentación - el único realista completo.  Bien.  La enseñanza principal de un intento serio de la práctica de las virtudes cristianas es que no podemos.  Si había una idea de que Dios nos aplica algún tipo de examen, y de que podíamos obtener buenas calificaciones por nuestro mérito, tenemos que desecharla.  Si había alguna idea de algún tipo de negociación - cualquier idea de que podíamos desempeñarnos bien en nuestra parte del contrato y así dejar a Dios como nuestro deudor, para que de esta manera dependiera de Él cumplir su parte, solo por justicia - eso también debe ser desechado.

       Pienso que cualquiera que tenga una vaga creencia den Dios, tiene la idea del examen hasta el momento de volverse cristiano.  El primer resultado de un cristianismo real es el de destrozar esa idea.  Cuando se dan cuenta de que ha sido destrozada, algunas personas piensan que esto significa que el cristianismo es un fracaso y lo abandonan.  Piensan que Dios tiene una forma de pensar muy simple.  Una de las ideas principales del cristianismo es la de destrozar esta idea.  Dios ha estado esperando el momento en el que descubras que no es cuestión de merecer una calificación aprobatoria en este examen, o de hacer de Dios nuestro deudor..."


       Lewis tiene razón.  No es posible que lo hagamos.  No debemos limitarnos a actitudes externas - estilo de vestido, tipo de peinado, perforaciones, lugares que se visitan... eso hacían los fariseos a la perfección.  Jesús también - es decir que no excluye las acciones - mira el corazón de las personas. Porque es posible hacer algo bueno, pero por motivaciones totalmente pecaminosas.  Uno puede por ejemplo ayudar a los pobres.  Pero si su motivación no es la compasión caritativa de un corazón sometido a Jesús, sino la impresión que se cause a otras personas, entonces hay un grave problema: no se está dando la gloria a Dios, sino a uno mismo.  Dicho de otra forma, es una buena acción, pero es pecaminosa. 

      Únicamente un intento serio para vivir una vida perfecta - como la de nuestro señor Jesús - en todas las áreas de la vida nos harán ver cuan lejos estamos de esta realidad.  Lewis acierta al decir que si nos rendimos inmediatamente (con la excusa de que es imposible ser perfecto - lo cual es cierto, pero no nos exenta de la necesidad de hacer nuestro mejor esfuerzo) nunca nos daremos cuenta de lo difícil que es en realidad.

      Viviendo en un mundo caído, nadie está exento del pecado.   Esto no nos debe sumir en la desesperación, sino que nos debe abrir los ojos a algo maravilloso: la sublime gracia de Dios. Cuando nos demos cuenta que aun nuestros mejores esfuerzos no son suficientes - de hecho son trapos inmundos delante de Dios; que no hay absolutamente nada que pueda hacer que Dios vea en nosotros algo digno, entonces podremos entender que sólo por su gracia nos ama y nos acepta.  

       Así, las buenas acciones no son para merecer la salvación, sino como resultado de una vida redimida, transformada y agradecida.  Ya no es posible pensar que uno es mejor, o más santo que los demás.  Todos estamos igual de necesitados de la gracia de Dios.  Es un alivio el saber que no depende de nosotros.  Es un alivio no estar atento a lo que hacen los demás para ver si son mejores que uno.  También es un alivio saber que solamente Dios juzga mis acciones y aún mejor saber que Jesús nos libra de ese juicio.

       Que Dios nos permita actuar virtuosamente para su gloria y no para que nos comparemos a los demás.  Que sea nuestro agradecimiento el que nos motive agradar a nuestro Padre.



       Guillermo Bernáldez

noviembre 09, 2011

Todo es Sagrado

       Saludos,

       Cuando hablamos de la conversión, con frecuencia hacemos referencia a revertir la forma en que pensamos y hacemos las cosas.  En medio de nuestras culturas individualistas Tim Chester y Steve Timmis (co-fundadores de The Crowded House, una iniciativa que promueve la plantación de iglesias)en su libro Total Church [Iglesia Total] nos hacen un llamado para que re-pensemos la forma en la que tradicionalmente nos hemos acercado a la iglesia y a la cultura.  Es por eso que este llamado equivale casi a una nueva conversión. 

       No quiero sugerir que duden de la conversión que cada uno de ustedes ha experimentado (en caso de haberlo hecho), sino que nos enfoquemos en el individualismo que ha penetrado tanto en nuestras mentes que hemos hecho planteamientos basados en nosotros mismos y no en los planes de Dios.  Pareciera que Dios tiene que acomodarse a nuestras prioridades y no nosotros a los de él. 
 

       "En su libro The Mission of God [La misión de Dios], Chris Wright muestra que la historia de la Biblia es 'toda misionera' - la misión de Dios es la de salvar a un pueblo para sí mismo a través de Jesucristo.  Jesús es el centro de la historia, pero su identidad tiene implicaciones misioneras (Lc 24:45-48).  Esto es radical, una perspectiva centrada en Dios, sugiere Wright, 'invierte algunas de las formas comunes en las que estamos acostumbrados a pensar  acerca de la vida cristiana... Constantemente nos fuerza a abrir los ojos a la obra completa, en vez de resguardarnos en el acogedor narcisismo de nuestros pequeños mundos.'

  •   Preguntamos, '¿Dónde entra Dios en la historia de mi vida?,' cuando la pregunta real es '¿Donde entra mi pequeña vida en la gran historia de la misión de Dios.'

  •   Queremos ser impulsado por un propósito que ha sido diseñado a la medida exacta de nuestras vidas individuales, cuando deberíamos estar viendo el propósito de toda la vida, incluyendo la nuestra, envolviendo la gran misión de Dios para toda la creación.
  •   Hablamos de 'aplicar la Biblia a nuestras vidas.'  En lugar de eso, ¿qué significaría aplicar nuestras vidas a la Biblia, asumiendo que la Biblia es la realidad - la historia real - a la que nosotros mismos estamos llamados a ser transformados?

  •   Luchamos con 'hacer que el evangelio sea relevante para el mundo.'  Pero en esta historia, Dios está en el negocio de transformar al mundo para que entre en el molde del evangelio.

  •   Argumentamos acerca de lo que se puede incluir legítimamente en la misión que Dios espera de la iglesia, cuando deberíamos preguntarnos qué clase de iglesia quiere Dios para toda la extensión de su misión. 

  •   Puedo pensar en qué tipo de misión Dios quiere para mí, cuando me debería preguntar qué tipo de yo Dios quiere para su misión.

      Es difícil no haber pensado alguna vez en estos términos y es probable que todavía se siga pensando así.  Al mirar los planteamientos más detenidamente, se hace evidente lo egoísta que es es este acercamiento.

       Como consecuencia la iglesia (con muchos de sus productos) se parecen cada vez más al mercado comercial del mundo.  Diferentes ofertas para satisfacer los diferentes gustos de cada individuo.  Es decir, que se sigue enfatizando el YO de cada uno de nosotros en lugar de dar prioridad a nuestro Padre.  El peligro se hace evidente al recordar que, por ejemplo, la ley se cumple amando a Dios en primer lugar y después a nuestro vecino de la misma manera que nos amamos nosotros mismos.  La Biblia marca las prioridades: primero Dios y después nosotros.  Los autores continúan diciendo:


      En marzo de 2003, el Instituto para el Cristianismo Contemporáneo de Londres asociado con la Alianza Evangélica publicaron un reporte titulado 'Imagina cómo podemos alcanzar al Reino Unido.'  Fue el resultado de un gran proyecto de investigación que requirió de cientos de cuestionarios y consultas con los líderes de las iglesias.  El reporte concluyó: 'La razón por la que la Iglesia del Reino Unido no es efectiva en la misión es porque no estamos haciendo discípulos que puedan vivir bien por Cristo en la cultura de hoy y comprometerse de una manera atractiva con la gente que ellos conocen... Jesús utilizó la estrategia de 'capacitar y soltar, mientras que en general nosotros tenemos la estrategia de 'convertir y retener.'  En los últimos veinte años, decía el reporte, se han producido muchos materiales creativos para evangelizar, pero se ha hecho poco para ayudar a los cristianos para conectar su fe con la totalidad de la vida.  El reporte culpa de esto a la división de lo sagrado y lo secular: 'la creencia que impregna todo de que algunas cosas son importantes para Dios - como la iglesia, las reuniones de oración, la acción social, Alpha - mientras que otras actividades humanas son, en el mejor de los casos, neutrales - trabajo, escuela, universidad, deportes, arte, descanso, dormir.'...


       Tenemos una mentalidad de ghetto.  Pensamos que la iglesia son los pocos que tienen su espalda contra la pared.  Pero de hecho durante la semana estamos dispersos en el mundo.  De esta forma ya hemos infiltrado el reino de Satán.  Todos los días la gente de nuestras iglesias están codeándose con no creyentes en su trabajo, escuela, barrios y clubes.  Somos la levadura en la masa (Mt 13:33). El reporte 'Imagina' concluía: 'El Reino Unido nunca va a ser alcanzado hasta que se creen comunidades abiertas, auténticas, que aprendan y oren, y que estén enfocadas en hacer discípulos de tiempo completo que vivan y compartan el Evangelio en cualquier lugar en donde se relacionen con otras personas en su vida diaria.'


       El desafío para nosotros es hacer del evangelio el centro de nuestras vidas no solo los domingos por la mañana, sino los lunes por la mañana...  Es decir, pensar que nuestros lugares de trabajo, hogares y barrios como los lugares para hacer misión.  Necesitamos planear y orar por relaciones evangélicas.  Es decir crear culturas eclesiales en las que sea normal el celebrar el evangelio todos los días viviendo en el mundo secular y discutiendo cómo podemos usar nuestras rutinas diarias en favor del evangelio."
(35-37)  

     Reconozco que el tema de no ocultar nuestras convicciones cuando no estamos en la iglesia es un tema que se ha hablado y se sigue hablando dentro de las iglesias.  Sin embargo lo que me parece importante es poder rescatar, es decir redimir todos los aspectos de la vida como algo que Dios nos ha dado.  A veces nos cuesta trabajo pensar que alabamos a Dios (o dejamos de hacerlo) en nuestras actividades diarias: estudiar, reunirnos para celebrar una fiesta de cumpleaños, estudiar, cocinar, jugar, ser padre o madre, etc.  

      Jesús mismo lo hizo: fue a fiestas y comidas, visitaba amigos, pasaba tiempo con niños, etc., y en todo lo que hizo, no pecó sino que por el contrario, su propósito era dar gloria a su Padre.



      No olvidemos dar gracias a Dios, nuestro Padre, porque nos permite vivir vidas plenas para su gloria y para testimonio para que otras personas se sientan interesadas y quieran formar parte de la gran familia de la cual formamos parte, especialmente si cambiamos de nuestra forma egocéntrica y hacemos de Dios la prioridad más importante.

Guillermo Bernáldez

noviembre 01, 2011

Saludos,

Las iglesias históricas celebran cada 31 de octubre el Día de la Reforma porque ese día en el año de 1517 Martín Lutero cuestionaba, entre otras cosas, la venta de indulgencias y volvía a poner el énfasis en la salvación por gracia; estrictamente hablando, solamente por gracia. 

Su atrevimiento no fue tomado a la ligera y fue llamado a una asamblea de los príncipes del Sacro Imperio Romano Germánico en Worms en Alemania, en 1521.  Lutero sabía que su vida dependía de la respuesta que diera al jurado.  Así que cuando le preguntaron si se retractaba de lo que había dicho y escrito, pidió que se le diera un día para pensarlo.  Pasó la noche en vela orando, pensando y preguntándose qué debía hacer. Cumplido el plazo,
se presentó y escuchó nuevamente la pregunta, a lo que contestó:

"A menos que esté convencido por la Escritura y la simple razón - no acepto la autoridad de los papas y concilios, porque ellos se han contradicho mutuamente - mi consciencia está cautiva por la Palabra de Dios.  No puedo y no voy a retractarme de nada, porque ir en contra de la consciencia no es ni correcto ni seguro.  Aquí estoy, no puedo hacerlo de otra manera.  Ayúdame Dios.  Amen."

Lutero no perdió la vida.  Su respuesta llena de valor e integridad ha hecho eco por casi 500 años y sigue siendo de inspiración para muchas personas. 


Que nuestras consciencias estén cautivas por la Palabra de Dios para que nuestras palabras y acciones sirvan de inspiración para otras personas.


Guillermo Bernáldez

octubre 19, 2011

¡Maravillado!

 
       Saludos,
 
disculpen el largo periodo de silencio.  Por fin nos hemos mudado a lo que parece ser nuestra residencia permanente por los próximos años.  Hemos tenido problemas con la compañía que nos iba a dar el servicio de internet y mucha actividad en general.  Espero continuar publicando con frecuencia más regular, si Dios quiere.  Y ahora el pensamiento para esta semana.



        Hace un par de meses estaba hablando con algunos amigos y les confesé que a veces me cuesta dar gloria a Dios por sus maravillosas obras.  Y es que con los desarrollos tecnológicos es fácil que un nuevo teléfono, computadora, televisión, autos, construcciones, avances médicos y casi cualquier cosa que Dios permite desarrollar a los seres humanos.  Aunado a esto, cuando uno vive en una ciudad tiene pocas oportunidades de ver - o darse cuenta de las maravillas naturales que dan testimonio de Dios (Rm 1:20).  No quiero decir con esto que he perdido la fe, sino que simplemente siento que tengo pocas oportunidades para sentirme sorprendido por la creación de Dios.

    Pocas semanas después de esa conversación un amigo me envió este escrito de John Piper y fue muy confortante.  Imagino que no soy el único que experimenta esta situación.  Espero que te ayude a ver que aún las cosas que a veces nos parecen simples pueden mostrar la gran belleza y sabiduría que Dios.  Me he tomado la libertad de cambiar el sistema de medición inglés por el métrico decimal para facilitar su comprensión y en el proceso he respetado las mediciones sugeridas por el autor.  Que lo disfruten.   


  La Gran Obra de Dios - La Lluvia
"Si se tratara de mí, yo apelaría a Dios; ante él expondría mi caso.  Él realiza maravillas insondables, portentos que no pueden contarse.  Él derrama lluvia sobre la tierra y envía agua sobre los campos."  
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Si le dijeras a alguien: "Mi Dios hace cosas grandes e insondables; Él hace maravillas sin número" y ellos respondieran "¿En serio?  ¿Como qué?"  ¿Les dirías, la lluvia?

"Dios  realiza maravillas insondables, portentos que no pueden contarse. Él derrama lluvia sobre la tierra."  En la mente de Job, la lluvia era una de las grandes e insondables maravillas que Dios hace.  ¿Pero es la lluvia una de las grandes e insondables maravillas que Dios realiza?

Imagina que eres un granjero en el Medio Oriente, lejos de cualquier lago o arroyo.  Unos cuantos pozos de agua suplen el agua necesaria para la familia y los animales.  Pero si los plantíos han de crecer y la familia ha de alimentarse mes tras mes, el agua debe llegar a los campos de otra fuente.  ¿De dónde?  Bueno, del cielo.  ¿El cielo?  ¿Vendrá agua del cielo azul?  Bueno, no exactamente.
 


El agua tiene que ser acarreada en el cielo desde el Mar Mediterráneo por varios cientos de kilómetros y después ser vertida desde el cielo sobre los campos.  ¿Acarreada?  Bueno, si cayera un centímetro de lluvia sobre un kilómetro cuadrado de la tierra cultivada durante una noche, equivaldría a 1'000,000 de metros cúbicos de agua, que son también 1'000,000 de litros, que pesarían 1,000 toneladas de agua.
 
Eso es muy pesado, ¿Cómo es que sube al cielo y se mantiene ahí si pesa tanto?  Bueno, llega allá por la evaporación.  ¿En verdad?  Esa es una palabra bonita.  ¿Qué significa?  Quiere decir que el agua, en cierta forma deja de ser agua por cierto tiempo para que pueda subir y no caer.  Ya veo.  ¿Cómo baja?  Bueno, la condensación entra en acción.  ¿Qué es eso?  El agua comienza a volverse agua nuevamente acumulándose al rededor de pequeñas partículas de polvo que miden entre 0.0001 y 0.001 milímetros de ancho.  Eso es muy pequeño.
 
¿Y qué pasa con la sal?  ¿Sal?  Sí, el agua en el Mar Mediterráneo es salada?  Eso mataría todos los cultivos.  ¿Qué pasa con la sal?  Bueno, la sal tiene que extraerse.  Oh.  Así que el cielo recoge mil toneladas de agua del mar y extrae la sal y luego la acarrea unos 500 kilómetros para después tirarla sobre los cultivos?


Bueno, no los tira. Si tirara mil toneladas de agua sobre los cultivos, el trigo terminaría aplastado.  Así que el cielo dispersa las mil toneladas de agua en pequeñas gotas.  Y ellas deben ser lo suficientemente grande para caer un kilómetro y medio sin evaporarse, y suficientemente pequeñas para que no destruyan los tallos del trigo.

¿Cómo es que estas partículas microscópicas de agua que pesan mil toneladas se vuelven lo suficientemente pesadas para caer (si esa es la forma correcta de hacer la pregunta)?  Bueno, se llama coalescencia.  ¿Qué es eso?  Eso significa que las partículas de agua comienzan a colisionar y unirse entre ellas y así aumentan su tamaño.  Y cuando son suficientemente grandes caen.  ¿Así de simple?  Bueno, no exactamente, porque si no existiera un campo eléctrico presente, ellas sólo chocarían unas contra otras pero no se unirían.  ¿Qué?  Olvídalo.  Sólo cree lo que te digo.

Creo que sólo aceptaré las palabras de Job.  Todavía no veo por qué las gotas llegan al suelo, porque si ellas comenzaran a caer en cuanto fueran tan pesadas como el aire, ellas serían demasiado pequeñas para evaporarse durante su caída, pero si esperan a caer, ¿qué las mantiene en el aire hasta que son lo suficientemente grandes para no evaporarse?  Sí, estoy seguro que también hay algún nombre para eso.  Pero estoy satisfecho ahora que, con cualquier nombre, es algo maravilloso e insondable que Dios ha hecho.  Creo que debo estar agradecido - mucho más agradecido de lo que estoy ahora.  Agradecido a Dios por la maravilla de la lluvia,
Pastor John.

      Nunca antes me había percatado de la complejidad que existía en algo tan común como la lluvia.  ¡Imagina cosa mucho más complejas como el desarrollo de una persona en el vientre materno, la órbita de los planetas alrededor del sol, la creación de la tierra o la explosión de una estrella!  



      Cerca o lejos, a nivel macro o micro, las obras maravillosas de Dios están por todos lados.  Muchas veces sólo es cuestión de conocer los detalles que están involucrados en sus procesos.  Oremos porque Dios nos dé los ojos y el entendimiento para seguir maravillándonos con sus portentosas obras.

Guillermo Bernáldez