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septiembre 28, 2010

Oraciones sin Respuesta



Saludos,


El pensamiento de esta semana es acerca de la oración, y particularmente de las oraciones en las que Dios dice no a lo que solicitamos. Comúnmente son llamadas "oraciones no contestadas" por la sensación que nos producen.


Las posiciones acerca de estas oraciones se polarizan con frecuencia. Hay quienes afirman que todas las oraciones van a ser respondidas por nuestro Padre con un "sí" rotundo, siempre y cuando se cumplan los requisitos que, según ellos, Dios pide: suficiente fe (que no haya la más mínima duda dentro de la persona que pide); vida sin pecado (algo imposible en esta vida - hasta para el más devoto seguidor de Jesús); ofrendas, promesas, etc.


Pete Greig*, en su libro Cuando Dios Guarda Silencio: capte el silencio de una oración no contestada, nos hace ver Jesús mismo, en sus momentos más dolorosos, experimentó un "no" a su petición. Es decir, cuando Jesús ora sabiendo que va a ser entregado para ser torturado y posteriormente sacrificado. Marcos relata que después de llamar a Dios Abba (que quiere decir papito), y reconocer el poder absoluto de Dios, Jesús le pide que no lo haga beber el trago amargo de su dolorosa muerte (Mr 14:36). La historia, todos la sabemos: Jesús bebe ese trago amargo.


"En Getsemaní, no encontramos emociones de poco valor, ni espacio para hacer propaganda religiosa. En Cambio, solemnemente miramos a un hombre como nosotros luchando con su propia alma, 'agobiado por la pena de muerte' (Marcos 14:34). Este, entonces, es el contexto de las escasas palabras de la oración de Cristo que nos enseña por comenzar en traer nuestro dolor 'a Abba, Padre'."
(53)


Greig continúa


"Los teólogos se refieren a cualquier respuesta cristiana al problema del sufrimiento como 'teodicea'... El problema al que la teodicea busca responder está expresado sucintamente en las primeras siete palabras de la oración de Cristo en Getsemaní: 'Abba, Padre, todo es posible para ti'. En esta yuxtaposición del amor y el poder de Dios, tenemos el verdadero problema del sufrimiento encerrado en la cápsula de una simple oración: Su amor significa que Él ciertamente deba querer acabar con la mayoría del (pero no necesariamente todo) sufrimiento, y su poder significa que ciertamente debe ser capaz de hacerlo. Así que, ¿por qué no lo hace? Es una pregunta profundamente importante, no menos porque tantas personas han perdido su fe frente al sufrimiento."
(63)


El libro de Job es conocido por la dolorosa experiencia que Job atraviesa. La ventaja que nosotros tenemos al saber el contexto que origina sus penurias, permanecen ocultas para Job, aun después de recobrar la salud, una familia y riquezas.


"La respuesta de Dios al clamor arquetípico de Job de '¿por qué?' es simplemente: 'Mírame' (Job 38-41). 'De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos', clamó Job con admiración reverente, como si sus sufrimientos se hubieran simplemente evaporado (Job 42.5). El libro de Job es, por lo tanto, el tratamiento más frustrante y aclaratorio en la Biblia en cuanto a la oración no contestada, porque la solución de Dios a tanta miseria es simple y ultimadamente revelar su grandeza..
(68)


Greig concluye este capítulo recalcando el amor y el poder de Dios. Su conclusión es opuesta a la de Kushner, que escribió Cuando a la gente buena le pasan cosas malas, quien no duda del amor de Dios, pero sí de su poder. Kushner, con muchas otras personas, creen que Dios no puede hacer algo para prevenir desastres y tragedias. Están muy equivocados - Dios es Señor de todo y tiene autoridad y poder para hacer lo que más exalte su nombre.


"... El libro [de Job], descubrimos no se trata tanto de por qué a la gente buena le suceden cosas malas, sino acerca de quién es Dios y cómo - cuando estamos de frente a la tremenda injusticia de la vida - debemos responder. Es un mensaje que desafía la comodidad barata de las explicaciones fáciles, pero nos deja sin duda acerca del poder de Dios.



Con su asombrosa conclusión, el mensaje del libro de Job contradice la teodicea de Kushner de la debilidad divina. Y, ¿qué con el jardín de Getsemaní? ¿Tenemos el texto equivocado? ¿Oró Jesús en realidad: 'Abba, Padre, algunas cosas son posibles para ti. Desearía que fueras capaz de pasar esta copa de mi, pero sé que no puedes?' ¡No! La oración de Cristo en Getsemaní afirmó sin equivocación el poder absoluto del Padre sobre todo. A través del viernes de dolores y el sábado de Pascua, el rabí Kushner y todos aquellos que dudan hoy del poder hacedor de milagros de Dios, pudieran parecer completamente vindicados. Pero, con el Domingo de Resurrección, la máxima revelación para todos los tiempos es que Dios puede hacer milagros en el ámbito físico. Él es Abba, Padre. Sin embargo, también es el Señor soberano.





... la creencia en el poder de Dios para obrar milagros nunca ha sido un extra opcional a la fe cristiana. Cada cláusula del Credo de los Apóstoles depende de un milagro: la creación del mundo, la concepción virginal de Jesús, la resurrección de entre los muertos, la ascensión de Jesús al cielo, la resurrección corporal de los santos y la vida eterna. ¡Es una tremenda lista!"
(69-70)

Nos enfrentamos a una serie de preguntas para pensar durante esta semana.
  1. ¿Creo que Dios puede permitir que yo atraviese por circunstancias difíciles?
  2. ¿Creo en Dios, y su amor por mí, a pesar de que pase por estas circunstancias?
  3. ¿Lo puedo amar y confiar en Él sabiendo esto?
  4. ¿Estoy preparado para "beber los tragos amargos" en la vida?
GB


* Greig es líder fundador de 24/7 Prayer International, un ministerio de oración de impacto mundial, con base en Inglaterra.

Oraciones sin Respuesta


Saludos,

El pensamiento de esta semana es acerca de la oración, y particularmente de las oraciones en las que Dios dice no a lo que solicitamos. Comúnmente son llamadas "oraciones no contestadas" por la sensación que nos producen.

Las posiciones acerca de estas oraciones se polarizan con frecuencia. Hay quienes afirman que todas las oraciones van a ser respondidas por nuestro Padre con un "sí" rotundo, siempre y cuando se cumplan los requisitos que, según ellos, Dios pide: suficiente fe (que no haya la más mínima duda dentro de la persona que pide); vida sin pecado (algo imposible en esta vida - hasta para el más devoto seguidor de Jesús); ofrendas, promesas, etc.

Pete Greig*, en su libro Cuando Dios Guarda Silencio: capte el silencio de una oración no contestada, nos hace ver Jesús mismo, en sus momentos más dolorosos, experimentó un "no" a su petición. Es decir, cuando Jesús ora sabiendo que va a ser entregado para ser torturado y posteriormente sacrificado. Marcos relata que después de llamar a Dios Abba (que quiere decir papito), y reconocer el poder absoluto de Dios, Jesús le pide que no lo haga beber el trago amargo de su dolorosa muerte (Mr 14:36). La historia, todos la sabemos: Jesús bebe ese trago amargo.

"En Getsemaní, no encontramos emociones de poco valor, ni espacio para hacer propaganda religiosa. En Cambio, solemnemente miramos a un hombre como nosotros luchando con su propia alma, 'agobiado por la pena de muerte' (Marcos 14:34). Este, entonces, es el contexto de las escasas palabras de la oración de Cristo que nos enseña por comenzar en traer nuestro dolor 'a Abba, Padre'."
(53)

Greig continúa

"Los teólogos se refieren a cualquier respuesta cristiana al problema del sufrimiento como 'teodicea'... El problema al que la teodicea busca responder está expresado sucintamente en las primeras siete palabras de la oración de Cristo en Getsemaní: 'Abba, Padre, todo es posible para ti'. En esta yuxtaposición del amor y el poder de Dios, tenemos el verdadero problema del sufrimiento encerrado en la cápsula de una simple oración: Su amor significa que Él ciertamente deba querer acabar con la mayoría del (pero no necesariamente todo) sufrimiento, y su poder significa que ciertamente debe ser capaz de hacerlo. Así que, ¿por qué no lo hace? Es una pregunta profundamente importante, no menos porque tantas personas han perdido su fe frente al sufrimiento."
(63)

El libro de Job es conocido por la dolorosa experiencia que Job atraviesa. La ventaja que nosotros tenemos al saber el contexto que origina sus penurias, permanecen ocultas para Job, aun después de recobrar la salud, una familia y riquezas.

"La respuesta de Dios al clamor arquetípico de Job de '¿por qué?' es simplemente: 'Mírame' (Job 38-41). 'De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos', clamó Job con admiración reverente, como si sus sufrimientos se hubieran simplemente evaporado (Job 42.5). El libro de Job es, por lo tanto, el tratamiento más frustrante y aclaratorio en la Biblia en cuanto a la oración no contestada, porque la solución de Dios a tanta miseria es simple y ultimadamente revelar su grandeza..
(68)

Greig concluye este capítulo recalcando el amor y el poder de Dios. Su conclusión es opuesta a la de Kushner, que escribió Cuando a la gente buena le pasan cosas malas, quien no duda del amor de Dios, pero sí de su poder. Kushner, con muchas otras personas, creen que Dios no puede hacer algo para prevenir desastres y tragedias. Están muy equivocados - Dios es Señor de todo y tiene autoridad y poder para hacer lo que más exalte su nombre.

... El libro [de Job], descubrimos no se trata tanto de por qué a la gente buena le suceden cosas malas, sino acerca de quién es Dios y cómo - cuando estamos de frente a la tremenda injusticia de la vida - debemos responder. Es un mensaje que desafía la comodidad barata de las explicaciones fáciles, pero nos deja sin duda acerca del poder de Dios.

Con su asombrosa conclusión, el mensaje del libro de Job contradice la teodicea de Kushner de la debilidad divina. Y, ¿qué con el jardín de Getsemaní? ¿Tenemos el texto equivocado? ¿Oró Jesús en realidad: 'Abba, Padre, algunas cosas son posibles para ti. Desearía que fueras capaz de pasar esta copa de mi, pero sé que no puedes?' ¡No! La oración de Cristo en Getsemaní afirmó sin equivocación el poder absoluto del Padre sobre todo. A través del viernes de dolores y el sábado de Pascua, el rabí Kushner y todos aquellos que dudan hoy del poder hacedor de milagros de Dios, pudieran parecer completamente vindicados. Pero, con el Domingo de Resurrección, la máxima revelación para todos los tiempos es que Dios puede hacer milagros en el ámbito físico. Él es Abba, Padre. Sin embargo, también es el Señor soberano.


... la creencia en el poder de Dios para obrar milagros nunca ha sido un extra opcional a la fe cristiana. Cada cláusula del Credo de los Apóstoles depende de un milagro: la creación del mundo, la concepción virginal de Jesús, la resurrección de entre los muertos, la ascensión de Jesús al cielo, la resurrección corporal de los santos y la vida eterna. ¡Es una tremenda lista!"
(69-70)

Nos enfrentamos a una serie de preguntas para pensar durante esta semana.
  1. ¿Creo que Dios puede permitir que yo atraviese por circunstancias difíciles?
  2. ¿Creo en Dios, y su amor por mí, a pesar de que pase por estas circunstancias?
  3. ¿Lo puedo amar y confiar en Él sabiendo esto?
  4. ¿Estoy preparado para "beber los tragos amargos" en la vida?
GB

* Greig es líder fundador de 24/7 Prayer International, un ministerio de oración de impacto mundial, con base en Inglaterra.

septiembre 21, 2010

¿Perdón o Excusa?



Buena semana para todos y feliz día de la primavera para todos los que vivimos al sur del ecuador.

La cita de esta semana es de C. S. Lewis, que es conocido por la serie de las Crónicas de Narnia. Lewis fue un escritor notable y un académico destacado. Fue profesor en Cambridge y en Oxford, y en ambos lugares era muy apreciado por sus alumnos y colegas. Lewis también fue ateo por mucho tiempo, y su conversión a Cristo lo impactó profundamente. Lewis también experimentó el dolor desde temprana edad: su madre murió cuando él tenía 10 años y al final de su vida, cuando su amada esposa Joy muere de la misma enfermedad que su madre, después de haber estado casados por cinco años.

La cita es acerca del perdón y está en su libro El Perdón y otros Ensayos Cristianos. Lewis nos hace ver lo difícil que es para nosotros pedir perdón por nuestros pecados. Así que nuestra tendencia es disculparnos culpando a otros o a las circunstancias. Esto no es muy distinto a lo que hizo Adán al culpar a Eva, y Eva al culpar a la serpiente en el huerto del Edén. Lewis, con la agudeza que lo caracteriza, nos hace ver que si no hay pecado, entonces no hay la posibilidad de perdón. Esto se acentúa en el presente cuando la palabra "pecado" se ha vuelto un concepto del pasado; una idea que usaban nuestros antepasados para "controlar". Espero que lo disfruten.

"En mi opinión, con frecuencia interpretamos equivocadamente el perdón de Dios y de los hombres. En cuanto a Dios, cuando creemos pedirle perdón, a menudo deseamos otra cosa (a menos que nos hayamos observado con cuidado): en realidad no queremos ser perdonados, sino disculpados; pero son dos cosas muy distintas. Perdonar es decir 'Sí, has cometido un pecado, pero acepto tu arrepentimiento, en ningún momento utilizaré esa falta en contra tuya y entre los dos todo volverá a ser como antes'. En cambio, disculpar es decir 'Me doy cuenta de que no podías evitarlo o no era tu intención y en realidad no eras culpable'. Si uno no ha sido verdaderamente culpable, no hay nada que perdonar, y en este sentido disculpar es en cierto modo lo contrario. Sin duda, entre Dios y el hombre o entre dos personas, en muchos casos existe una combinación de ambas cosas. En realidad, lo que en un principio parecía pecado, en parte no era culpa de nadie y se disculpa, y el resto es perdonado. Con una excusa perfecta, no necesitamos perdón; pero si una acción requiere ser perdonada, es imposible una excusa. La dificultad reside en el hecho de que al 'pedir perdón a Dios' muchas veces en realidad estamos pidiéndole aceptar nuestras excusas. Este error es producto de la existencia de ciertas 'circunstancias atenuantes' en la generalidad de los casos. Estamos tan deseosos de recalcar estas circunstancias ante Dios (y ante nosotros mismos) que tendemos a olvidar lo esencial, es decir, esa pequeña parte inexcusable, pero no imperdonable, gracias a Dios. En esas condiciones, creemos arrepentirnos y ser perdonados, pero en realidad simplemente hemos quedado satisfechos con nuestras excusas, que en gran medida pueden ser insuficientes: todas las personas se satisfacen muy fácilmente consigo mismas.

Existen dos maneras de evitar este peligro: Por una parte, recordemos que Dios tiene presente toda excusa verdadera de mucho mejor manera que nosotros. Si en realidad existen 'circunstancias atenuantes', en ningún caso las pasará por alto... Nuestro deber consiste en darle cuenta de la parte inexcusable, del pecado. Perdemos el tiempo hablando de todo lo disculpable (según nosotros)....

Este peligro también desaparece si de verdad creemos en el perdón de los pecados. En gran medida, el afán de presentar excusas es producto de nuestra incredulidad: pensamos que Dios no nos acogerá sin un argumento en favor nuestro; pero en esas condiciones no existe el perdón. El perdón verdadero implica mirar sin rodeos el pecado, la parte inexcusable, cuando se han descartado todas las circunstancias atenuantes, verlo en todo su horror, bajeza y maldad y reconciliarse a pesar de todo con el hombre que lo ha cometido. Eso - y nada más que eso - es el perdón, y siempre podremos recibirlo de Dios, si lo pedimos."
(12-15)

Ahora me detengo y pienso en lo que hago. Pienso en mis acciones cotidianas y las evalúo. Reconozco que muchas veces encontré "circunstancias atenuantes": esta es mi única oportunidad, solo una vez para conocer, todo el mundo lo hace, etc.



GB

septiembre 15, 2010

Sufriendo en los Caminos de Dios



Buen día,

Una de las preguntas más frecuentes entre los cristianos está relacionada con la voluntad de Dios para él o para ella. Se ha hecho popular la idea de que si no hay dificultades, entonces Dios está avalando la decisión tomada. Es verdad que Dios promete en muchas partes de la Biblia que Él bendecirá y prosperará a los que sigan sus mandamientos. Pero J. I. Packer, en su libro Knowing God (El Conocimiento del Dios Santo) nos hace ver que esa no es todo lo que Dios nos dice a través de su Palabra: la Biblia.

Este es un cuadro realista basado en enseñanzas bíblicas (¡nuevamente enfatizo!). Porque es muy desalentador que a uno le prometan que los caminos de Dios son siempre fáciles y que están exentos de toda problemática: ¡no es cierto! Los problemas y los dolores tienen un propósito en el maravilloso plan de Dios. Además Dios es fiel. Eso nos da esperanza y nos ayuda a no rendirnos en medio de los problemas.

La idea de puertas abiertas y cerradas es una buena analogía, pero no describe la realidad bíblica. Si las personas que Packer menciona se hubieran dejado llevar por esta idea simplista, ni el pueblo de Israel, ni los discípulos, ni Pablo, ni Jesús mismo hubieran cumplido su propósito.

Espero que lo disfruten y se sientan desafiados y animados a seguir los caminos de Dios y a perseverar en ellos porque el galardón es nuestra promesa.

"... Los problemas siempre deben ser tratados como un llamado para reconsiderar nuestro andar. Pero los problemas no siempre son, necesariamente, un signo de estar fuera del camino: porque como la Biblia generalmente declara que 'muchas son las angustias del justo' (Sal 34.19), así que nos enseña que particularmente aquellos que regularmente siguen la guía de Dios pasan por dolores y aflicciones que de otra manera uno hubiera podido evitar. Los ejemplos abundan. Dios guió a Israel por medio de una columna de fuego que iba delante de ellos (Exo 13:21-22) ; aun así el camino por el Dios los llevó incluyó cruzar el Mar Rojo, muchos días sin agua ni carne en (Deu 1:19, 31-33), batallas sangrientas contra Amalec, Sijón y Og (Exo 17:8; Num 21:21-24; Num 21:33) que en sus momentos culminantes les destrozaban los nervios, y podemos entender y hasta disculpar, las constantes quejas de Israel (Exo 14:10-12; 16:3; Num 11:4-6; 14:3-4; 20:3-5; 21:5). Otra vez, los discípulos de Jesús se vieron atrapados dos veces en una tormenta en medio de la noche en el Mar de Galilea (Mr 4:37; 6:48), y la razón de ambas fue porque obedecieron las órdenes de Jesús mismo (Mr 4:35; 6:45). También, el apóstol Pablo cruzó hacia Grecia 'convencido' de que su sueño del hombre de Macedonia 'que Dios nos había llamado a anunciar el evangelio a los macedonios' (Hch 16:10), y no mucho tiempo después ya estaba preso en Filipo. Después Pablo 'se propuso en espíritu ir a Jerusalén' (Hch 19.21 RV60), y les dijo a los ancianos de Éfeso que encontró en su camino 'he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones' (Hch 20:22-23). Y así fue: Pablo encontró problemas en gran escala por seguir la guía divina.

Esto no es todo. El último ejemplo y prueba ... mira a la vida de Jesús mismo. Ninguna otra vida humana ha sido tan completamente guiada por Dios, y ningún otro ser humano ha sido descrito tan exhaustivamente como un 'hombre de dolores'. La guía de Dios distanció a Jesús de su familia y de sus coterráneos, lo llevó al conflicto con todos los líderes religiosos y civiles de la nación, y finalmente a la traición, arresto y la cruz. ¿Qué más pueden esperar los cristianos al permanecer en la voluntad de Dios? 'El discípulo no es superior a su maestro, ni el siervo superior a su amo... Si al jefe de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su familia!' (Mt 10:24-25)"
(217-218)

Packer continúa más adelante con una explicación bastante reconfortante:

"... La guía de Dios, como todos sus acciones de bendición bajo el pacto de la gracia, es una acción soberana. No sólo nos guiará Dios en el sentido de mostrarnos su camino, para que lo podamos caminar; Él también quiere guiarnos en una forma más fundamental para asegurarnos que sin importar lo que pase, cualquier error que podamos cometer, Él nos hará llegar a salvo a nuestro destino. Sin duda habrá veces que nos desviemos y nos extraviemos, pero sus brazos eternos están debajo de nosotros; seremos atrapados en sus brazos, seremos rescatados y restaurados. Esta es la promesa de Dios; así de bueno es Él."
(220)

Los problemas y el dolor son inevitables en la vida en la tierra. Afrontemos esto con valor y esperanza. Por otro lado, animemos a los que están pasando por momentos amargos.


Que podamos estar preparados para lo que venga y que también podamos acompañar a los que están pasando por momentos difíciles. Estar preparados es conocer esto antes de pasar por los problemas que durante ellos... en esos momentos lo mejor es un acompañamiento en el dolor y las lágrimas.

Dios es fiel a sus promesas. ¡Aleluya!

GB

septiembre 08, 2010

Perdón


Saludos,

Esta semana terminé de leer el libro de Desmond Tutu "No Future without Forgiveness" (No hay Futuro sin Perdón). ¡Es un libro extraordinario y conmovedor! Es un libro que me ha hecho reflexionar bastante acerca del papel de la iglesia como promotora del entendimiento entre personas y grupos.

El libro es un recuento del proceso que ocurrió en Sudáfrica después de que terminara el apartheid. Tutu describe algunas prácticas terribles que me arrancaron lágrimas cuando las leí. Es increíble la capacidad de maldad que tenemos, pero también me sorprendí de la capacidad que tienen algunas personas para perdonar.

En esta cita, Tutu, habla acerca de la importancia de perdonar; de no hacerlo superficialmente y tampoco pretender que todo está bien. Su observación acerca de lo difícil que es, no solo perdonar, sino pedir perdón es muy acertada. Me parece que en nuestra sociedad casi hemos perdido esa capacidad, y no solo con nuestros semejantes, sino con nuestro Padre. Nos basta - si es que recordamos - con decir "perdónanos nuestros pecados", pero no entramos en la confesión de las acciones que hemos cometido, voluntaria o involuntariamente, contra Él.

Horizontalmente es también evidente que nos hace falta reconocer nuestras ofensas. ¡Cuántas iglesias divididas existen! ¡Cuántas personas en una congregación que se evitan y no se hablan! ¡Cuántos matrimonios que superficialmente se ven estables, pero que interiormente cargan con el peso de ofensas de todo tipo!

Espero que, como a mí, estas líneas los desafíen a reflexionar y a actuar.

"Es crucial, cuando una relación ha sido dañada o cuando una relación potencial se ha hecho imposible, que el perpetrador reconozca la verdad y esté listo y dispuesto para disculparse. Esto ayuda inmensamente el proceso de perdón y reconciliación. Nunca es fácil. Todos sabemos qué tan difícil es para la mayoría de nosotros admitir que hemos estado equivocados. Probablemente es una de las cosas más difíciles en el mundo - en casi todos los idiomas del mundo las palabras más difíciles son 'Lo siento'...

Normalmente no nos apresuramos a exponer nuestra vulnerabilidad y nuestra pecaminosidad. Pero para que el proceso de perdón y sanidad tenga éxito, es indispensable que el culpable admita su responsabilidad - no completamente indispensable, pero casi. El reconocimiento de la verdad y de haber lastimado a alguien es importante para llegar a la raíz de la infracción. Si un esposo y una esposa han peleado sin que el culpable reconozca su falta confesándola, y así exponiendo la causa de la desavenencia; si el esposo en esta situación llega a la casa con un ramo de flores y la pareja pretende aparentar que todo está bien, pero más adelante se toparán con un fuerte golpe. Ellos no han lidiado adecuadamente con su pasado inmediato. Ellos han maquillado sus diferencias, porque no han mirado a la verdad por miedo a una confrontación que lastime. Ellos han hecho lo que el profeta llama sanar ligeramente gritando, 'Paz, paz, cuando en realidad no hay paz.' Ellos solo han recubierto las grietas con papel y no han elaborado, en primer lugar, las causas de la pelea. Todo lo que sucederá es que, a pesar de las bellas flores, la herida se pudrirá. Un día habrá una terrible erupción y se darán cuenta que ellos han tratado de obtener una reconciliación barata. La verdadera reconciliación no es barata. A Dios le costó la muerte de su único Hijo.

Perdonar y ser reconciliado no se trata de pretender que las cosas son diferentes a lo que en realidad son. No es darse mutuamente palmadas en la espalda y cerrar los ojos al agravio. La verdadera reconciliación expone el horror, el abuso, el dolor, la degradación, la verdad..."
(269-270)

El perdón que Dios nos da no es superficial; no pretende ser lo que no es; no se hace indiferente a lo que le desagrada. Tutu acertadamente nos dice que le costó la vida de su propio Hijo. Las apariencias no sirven de nada. Por eso nos dice que arreglemos las cuentas pendiente con nuestros hermanos antes de hacer ofrendas a Dios.

Que tengamos el valor para admitir nuestras faltas y pedir que se nos perdone - a Dios y a los hombres. Que también podamos ser lo suficientemente magnánimos para poder perdonar.


GB