
Sin duda, los caminos de Dios son más altos que los nuestros, lo cual quiere decir que con frecuencia no logramos entender lo que está sucediendo, especialmente cuando las cosas no son como esperábamos fue fueran.
Aquí les presento la maravillosa historia de su conversión, que fue resultado de la ferviente oración de una pareja de ancianos. Esto es lo que sucede, espero nos motive a considerar nuestra vida de oración.

Como llegué a entender posteriormente, yo fui elegido por Dios por razones que no entiendo. No tienen nada que ver con mi carácter, porque mi carácter era muy malo...

Durante este tiempo de esta confusión interna, un viejo carpintero en lo alto de las montañas de Rumanía oraba así 'Mi Dios, te he servido en la tierra y me gustaría tener mi recompensa en la tierra, como en el cielo y mi recompensa debería ser que no muera sin haber traído a un judío a Cristo, porque Jesús era judío. Sin embargo, soy pobre, viejo y estoy enfermo; no puedo ir a buscar a un judío y no hay ninguno en mi pueblo. Trae un judío a mi pueblo y yo haré mi mejor esfuerzo para traerlo a Cristo.

Entonces, llegaron los nazis, bajo quienes sufrimos mucho...
La oración transforma la realidad humana, al mismo tiempo, es una de las cosas que descartamos de nuestras actividades diarias con más facilidad. ¿Será que no creemos en el poder que ésta tiene - no en sí misma, sino por quien la recibe? Nuestro Padre celestial, Dios soberano.

Debemos entender que la oración no es una herramienta para hacer pedidos que satisfagan únicamente nuestras peticiones, algunas verdaderas necesidades y otras, deseos para satisfacer nuestro ego. Jesús nos enseñó a pedir por nuestras necesidades; nos enseñó a orar "danos hoy el pan de cada día...", es decir, a Dios le agrada escuchar nuestras necesidades, pero al mismo tiempo, debemos orar para que su nombre sea conocido y exaltado en toda la tierra.
Orando porque Dios nos enseñe a orar pensando no sólo en nosotros, sino principalmente en Él.
Guillermo Bernáldez Flores