
la cita de hoy es de un libro que nos invita a reconocer nuestros sentimientos y si éstos nos acercan o alejan de Dios. La idea central es que nuestros sentimientos revelan las preguntas más profundas que tenemos de Dios.

Soul (El grito del alma), desafían a los lectores a enfrentar las actitudes estoicas que son típicas de muchos seguidores de Jesús. Con frecuencia escondemos nuestros sentimientos para dar la impresión de que nuestra fe es sólida o porque pensamos que los sentimientos son malos. Sin embargo, nos hacen ver que los escritores de los Salmos - hombres sin dudad inspirados por el Espíritu Santo - no dudan en expresar sus emociones abiertamente al Padre.
Que lo disfruten.


[Los salmistas] presentan sus pensamientos y emociones más profundas, nos llaman, o mejor dicho, nos atraen a cada uno de nosotros a examinarnos, para que ninguna de las debilidades a las que estamos sujetos, y los muchos vicios que tenemos, no permanezcan ocultos.

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Los Salmos exponen la pecaminosidad de nuestro enojo, miedo, celos, desesperación, desprecio y vergüenza. Nota cómo la envidia es expuesta en la enfermedad interna del salmista:
Ciertamente es bueno Dios para con Israel,
para con los limpios de corazón.
En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
por poco resbalaron mis pasos.
Porque tuve envidia de los arrogantes,
viendo la prosperidad de los impíos.
(Sal 73:1-3)

Desde nuestra perspectiva limitada, parece que las
emociones surgen de una causa-efecto horizontal. Alguien es desagradable conmigo; me siento herido o enojado. Otra persona es amable; me siento feliz. Mi colega recibe un premio; me siento celoso. Parece que los sentimientos siguen las subidas y bajadas de nuestras relaciones con otros - y a primera vista, parece que no tienen nada que ver con Dios.
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¿Es Dios predecible? ¿Es Dios justo? El celo del salmista salió a la superficie en el contexto horizontal de las circunstancias humanas, pero tenía su raíz en la pregunta subyacente, ¿Es Dios justo?
Los Salmos nos ayudan a entender que todas las emociones son una declaración teológica...
Enojarse injustamente demanda que otros respondan a nuestro apuro o que pague las consecuencias. Al final, cuando estamos vacíos y Dios no responde como queremos, nos sentimos con el derecho de actuar a nuestro favor. Y enfilamos nuestra ira contra Él porque Él podría aliviar nuestros sufrimientos.

(32-35)

Y las preguntas más punzantes, las que más nos acercan a un conocimiento de Dios son las que surgen desde lo más profundo de nuestro ser. Aquellas que nos hacen sentir profundamente. Es lo que hizo el salmista, quien al final termina alabando a Dios porque ha llegado a conocer su magnificencia, su amor, su perdón, su misericordia.
Dios es nuestro Padre. Dios nos ama. Dios quiere conocerlo. No temas poner delante de Él tus dudas, tus sentimientos. Él los conoce. No los puedes esconder. Atrévete a conocerlo mejor.
Guillermo Bernáldez