
después de un buen tiempo de silencio - una etapa muy agitada y ocupada en mi vida - retomo este espacio para compartir algunos pensamientos de autores que me han inspirado, desafiado, hecho pensar y motivado. Espero que también tengan un efecto que rinda fruto en la vida de los lectore
s de este blog.

La cita de hoy es de un libro llamado "Hermanos, no somos profesionales" de John Piper. Aunque el libro está dirigido a pastores, estoy convencido de que casi todo el material es pertinente para cualquier seguidor serio de Jesús.


Aquél, cuyo corazón es tierno más allá de toda medida
Lo que le parece mejor, nos da cada día -
Amoroso, es en parte dolor y alegría,
Mezclando dolor con placer y descanso.
(He whose heart is kind beyond all measure
Gives unto each day what He deems best -
Lovingly, it's part of pain and pleasure,
Mingling toil with peace and rest.)



Como Job, Pablo reconoció su espina en el cuerpo como un 'mensajero de Satanás' (2 Co 12:7) pero diseñado por Dios para un propósito lleno de gracia: 'Para evitar que me volviera presumido'.

No juzgues al Señor con un sentido débil,
Sino confía en Él por su gracia;
Detrás de una provisión con el entrecejo fruncido
Él esconde una cara sonriente.
Sus propósitos madurarán pronto,
Produciendo cada hora;
El capullo tiene un sabor amargo,
Pero la flor será dulce.
Dios nos ha explicado uno de los propósitos por los que un pastor [y cualquier seguidor de Jesús] debe sufrir. Pablo nos dice en 2 Corintios 1:6: 'Si sufrimos, es para que ustedes tengan consuelo y salvación'...

(138-140)
Sin duda, a nadie le gusta experimentar momentos dolorosos y todos lo experimentaremos. Pero podemos confiar; confiar en la soberanía, sabiduría y amor de nuestro Padre. Él tiene propósitos muy claros para la vida de cada uno de sus hijos e hijas. Esto no quiere decir que siempre sabremos o entenderemos cuál fue ese propósito - Job murió y nunca lo supo. Pero nuestra esperanza es mayor y es completamente confiable.
Si conocemos a alguien que está experimentando dolor o tristeza, acompañémoslo. No seamos insensibles a su dolor. Compartamos con amor y paciencia este conocimiento. Todo para la gloria de Dios y para el perfeccionamiento de sus hijos e hijas.
Que el amor y la gracia de Dios nos fortalezcan en momentos difíciles.
Si conocemos a alguien que está experimentando dolor o tristeza, acompañémoslo. No seamos insensibles a su dolor. Compartamos con amor y paciencia este conocimiento. Todo para la gloria de Dios y para el perfeccionamiento de sus hijos e hijas.
Que el amor y la gracia de Dios nos fortalezcan en momentos difíciles.
Guillermo Bernáldez