
el día de hoy cito a Eugene Peterson, quien se ha vuelto uno de mis escritores favoritos. Su libro de devocionales, A Long Obedience in the Same Direction (Una obediencia duradera en la misma dirección), basado en los Salmos de ascenso, es muy bueno.

"... cuando una tentación o prueba antigua se vuelve una característica aprobada en la cultura, un estilo de vida que se espera y que se impulsa, los cristianos se encuentran con una piedra de tropiezo colocada delante de ellos que es difícil de reconocer como tal, porque se ha convertido en un monumento, recubierto en bronce y envuelta con luces decorativas. Se ha vuelto un objeto de veneración. Pero el hecho es que se encuentra en medio del camino de la fe, obstruyendo el discipulado. Por toda su vestimenta ornamentada y su posición de honor, sigue siendo una piedra de tropiezo.


... Estamos atrapados en un estilo de vida que, en lugar de deleitarse en descubrir el significado de Dios y buscar las condiciones en las cuales las cualidades humanas pueden alcanzar su máxima expresión, temerariamente busca burlar la naturaleza, arrogantemente desafía las relaciones personales, y cuando menciona a Dios es únicamente para maldecirlo. La leyenda de Fausto, tan útil para señalar la locura de un orgullo que desafía a Dios hace tanto tiempo, que ahora es prácticamente imposible reconocer porque lo que todo lo que toda la sociedad asume (nuestros modelos educativos, nuestras expectativas económicas, y hasta la religión), son egoístas...
Es difícil reconocer al orgullo como un pecado cuando es tenido como una virtud desde cualquier ángulo que se le vea; se recomienda como algo redituable y es premiada como un logro. Lo que la Biblia describe como el pecado básico, el pecado de tomar las cosas en tus propias manos, ser tu propio dios, tomando lo que hay mientras lo puedas tomar, ahora es descrito como sabiduría básica: mejora tu situación a través de cualquier medio que tengas a tu alcance; avanza sin importar el precio, cuidarme a mí mismo es lo principal. Funciona por un tiempo limitado. Pero al final, el diablo pasa la cuenta. Llega la maldición.

(150-153)
Sin duda, las palabras de Peterson nos ayudan a mirar con perspectiva nuestros planes y la forma en la que los abordamos. Si la gloria es para mí, si el crédito es para mi esfuerzo, habilidades, capacidades, etc., me he dejado convencer por los argumentos y valores de la sociedad.
Aun los proyectos más nobles y piadosos pueden volverse una forma de auto-exaltación. Dios no está en contra de grandes proyectos, ni en contra del éxito. Las Escrituras lo muestran. Lo que hay que mantener en perspectiva es que Dios es el Creador y nosotros sus criaturas. Él merece toda la gloria y la honra, por siempre.
Para la gloria de nuestro Padre,
Guillermo Bernáldez Flores