Saludos,
cuando compré el libro Radical de David Platt, no estaba muy seguro de lo que encontraría en él. La premisa básica es que seguir a Jesús no es fácil, sino que por el contrario, demanda morir a nosotros mismos. Platt nos hace ver que muchas de nuestras acciones, pensamientos y anhelos - posesiones, progreso, popularidad, etc. - se oponen a algunas de las enseñanzas de Jesús.


Aclaro que es mi traducción y no tomado de la versión en español. Espero que lo disfruten:

Esa es la razón por la que ninguna de estas frases hechas por los hombres se encuentra en la Biblia. No encontrarás un verso en la Escritura donde a las personas se les pida que 'inclinen su cabeza, cierren sus ojos, y repitan lo que digo.' No encontrarás un lugar en donde una supersticiosa oración del pecador es mencionada. Y no encontrarás un énfasis en aceptar a Jesús. Hemos tomado al infinitamente glorioso Hijo de Dios, quien soportó la infinitamente terrible ira de Dios y quien reina como el infinitamente digno Señor de todo, y lo hemos reducido a un pobre, reducido Salvador quien nos ruega que lo aceptemos. ¿Aceptarlo? ¿En realidad pensamos que Jesús necesita nuestra que lo aceptemos? ¿No lo necesitamos nosotros a él?

Te invito a que consideres conmigo una respuesta apropiada a este evangelio. Seguramente requiere más que hacer una oración. Seguramente garantiza más que una religiosa asistencia. Seguramente este evangelio evoca una entrega incondicional de todo lo que somos y todo lo que tenemos a todo lo que él es.


'No todo el que me dice: 'Señor, Señor', entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: 'Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?' Entonces les diré claramente: 'Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!''
Platt explica entonces, que Jesús no está hablando con gente no religiosa, atea o agnóstica, sino con gente devota. Es decir, como la mayoría de nosotros, que leemos la Biblia, nos reunimos regularmente, etc. Y continúa diciendo:
"... El evangelio nos demanda y capacita para dar la espalda al pecado, tomar nuestra cruz, morir a nosotros mismos y seguir a Jesús. Esos son los términos y expresiones que vemos en la Biblia. Y nuestra salvación consiste de una profunda lucha en nuestras almas con el pecado en nuestros corazones, lo profundo de nuestra depravación, y nuestra desesperada necesidad de su gracia. Jesús no es más el invitado o el aceptado sino el que es infinitamente digno de nuestro inmediato y total rendimiento.
Es posible que pienses que suena como si tenemos que ganarnos el acceso a Jesús por medio de una obediencia radical, pero no es el caso. De hecho, dice la Biblia que 'por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte' [Ef 2:8-9]. Somos salvos de nuestros pecados por el regalo gratuito de la gracia, algo que sólo Dios puede hacer en nosotros y que nosotros no podemos generar.
Pero el regalo de la gracia incluye el regalo de un nuevo corazón; nuevos deseos, nuevas esperanzas. Por primera vez, queremos a Dios. Vemos nuestra necesidad de él, y lo amamos. Lo buscamos, lo encontramos, y descubrimos que él es en realidad la gran recompensa de nuestra salvación. Somos conscientes de que no sólo somos perdonados, o que tenemos asegurada la eternidad en el cielo, sino que somos salvos para conocer a Dios. De esta manera, lo deseamos. Lo queremos tanto, que abandonamos todo lo demás para poder vivirlo. Ésta es la única respuesta apropiada para la revelación de Dios en el evangelio.
Ésta es la razón por la que hombres y mujeres alrededor del mundo arriesgan sus vidas para conocerlo mejor. Ésta es la razón por la que debemos evitar caricaturas baratas del cristianismo que fracasan al exaltar la revelación de Dios en su Palabra. Éste es el por qué tú y yo no podemos conformarnos con un evangelio que no sea centrado en Dios, que exalte a Cristo y que nos pida negarnos a nosotros mismos."
(36-39)
Seguir a Jesús es resultado de la convicción que el Espíritu Santo nos da. Por eso es que a pesar de las dificultades, nos capacita para seguir adelante. Dios es nuestro Creador, nosotros sus creaciones. Él es todopoderoso, nosotros débiles. Él es infinito, nosotros tenemos nuestros días contados. Él nos dio un Salvador, nosotros necesitamos un salvador. Él es Dios, nosotros no.
Orando para que podamos mantener una perspectiva bíblica.
Guillermo Bernáldez