
el tema de esta ocasión es la libertad. La mayoría de los que seguimos a Jesús proclamamos de la libertad que él nos ha dado. Decimos "Soy libre", pero muchas veces sabemos que solo pretendemos serlo, porque algo dentro de nosotros nos dice que no lo somos en realidad. Sabemos que siempre hay alguien listo para observar - y hacer público - cualquier pecado o apariencia de él en nuestras vidas. Otras veces, somos nosotros los que estamos listos para hacerlo.



Tengo un amigo predicador que, poco tiempo después de la caída de Bakker y para el horror de aquellos que lo escucharon, predicó un sermón que tituló 'Yo soy Jim Bakker.' Él enfatizó que 'esa frase era fidedigna y merecía ser aceptada, que Cristo Jesús vino al mundo vino a este mundo a salvar a pecadores, de los cuales yo soy el primero.' Él insistió que ningún cristiano podría hablar como si fuera ajeno a la raza humana. La esposa de mi amigo predicador me dijo que ella deseaba que él no hubiera predicado ese sermón porque, dijo ella, medio en broma, 'Ahora todos piensan que mi esposo está haciendo las mismas cosas.'
Déjame decirte algo interesante que Jim Bakker dijo en mi programa de televisión, The Late Steve Brown Show. Estábamos discutiendo del tiempo que pasó en la prisión y qué tan difícil había sido. Yo dije que la parte más difícil de toda la experiencia debió haber sido el sentimiento de vergüenza y deshonra que debió haber sentido. Él sonrió y admitió que había sido muy difícil. Y entonces dijo algo profundo: 'Steve,' dijo, 'estoy contento de que todo esto haya pasado. Ahora puedo ir a cualquier lugar y estar con cualquier persona en cualquier parte del mundo, y a nadie le preocupa. Puedo ir a cualquier bar - con cualquier círculo de marginados sociales - y nadie me dice que tengo que tener cuidado porque la 'gente puede hablar' y que eso 'arruinaría mi reputación.' La gente ya habló, y ya no tengo ninguna reputación que puede ser lastimada. Ya no importa. ¡Soy libre!'


(154-155)
Yo también soy Jim Bakker. No que haya hecho exactamente lo mismo que Jim, sino que soy pecador y por lo tanto estoy separado de Dios. Y no estoy solo, el texto dice literalmente "todos pecaron"(Rom 3:23). Aunque todos lo sabemos, aun así pretendemos que somos mejores. Nos separamos de los "pecadores" y se nos olvida que nosotros también lo somos.
Es lamentable que este tipo de actitud merme el impacto del reino de Dios; que preferimos aislarnos, encerrarnos cuando podemos gozar de la libertad que hemos recibido por gracia. Esa es la invitación: deja de pretender, deja de señalar, sé libre.
En la libertad que nuestro Padre nos da
Guillermo Bernáldez